Armamentismo chileno

Desde el mes de julio se viene escuchando que el ejército chileno comprará armas a Estados Unidos con una inversión de 275 millones de dólares y así renovará su sistema bélico. Esto genera, otra vez, una preocupación por parte del gobierno peruano. ¿Qué debemos hacer ante este problema?
Todo está controversia comenzó por el año 1986, cuando un canciller del primer gobierno aprista pidió conversar acerca de la delimitación marítima con nuestro vecino del sur y nunca se dio una respuesta, que novedad. El tema a tratar era la delimitación territorial del Mar es de 12 millas y de acuerdo los límites de su mar territorial estaban en paralelo del hito Nº 1. En el presente nos tiene en litigio en la Corte de la Haya.
Desde ese año iniciaron un plan estratégico con una visión de 20 años. La simple estrategia por parte del gobierno chileno, consistía en armarse en cada una fuerzas armadas de ese país. Tener la mejor fuerza bélica de la parte de América del Sur y, así imponerse a Perú por la fuerza, que es lógico pensar mediante una guerra.
Los tiempos han cambiado. La controversia está en manos de los jueces de la Corte de La Haya y es juicio muy largo, exactamente cinco años para la decisión final. Debería ser favorable a Perú.
Pero en estos últimos años el país sureño ha estado armándose y lo seguirá haciendo. Aunque, el presidente Alan García pida que se deje la carrera armamentista y se piense en temas de desarrollo para esta parte del continente.
Nosotros debemos actuar de la misma manera. Renovar nuestras fuerzas armadas, es una estrategia por si ocurre algo imprevisto nada más. Nadie quiere un guerra en estos momentos y menos nuestro país.
Lo expuesto anteriormente, no sebe entenderse como una cambio brusco, de golpe. Si no algo sistemático, de poco. Se debe encontrar el problema de fondo, cuál es el problema de nuestra fuerza armada y de ahí, en adelante analizar. Hacer los cambios, sutilmente. Y claro sin olvidar, los objetivos planteados por el Estado para el desarrollo de Perú.
Por lo menos, comenzar la renovación del armamento bélico en las bases y a los soldados en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE). En estos momentos, es el principal problema de nuestro país, debido a que se considera una zona de combate. No creo que les guste a nuestros pilotos de helicópteros tapar los huecos de las balas con cinta adhesiva, otra vez, como en la guerra contra Ecuador.